La Comisión Europea presentó este 19 de mayo su nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes, una iniciativa orientada a reforzar el suministro, reducir la dependencia exterior y apoyar a los agricultores ante el encarecimiento de estos insumos. Bruselas plantea medidas como movilizar recursos de la PAC y de la política de cohesión, impulsar una alianza europea en la cadena de valor de los fertilizantes y favorecer alternativas más sostenibles a medio y largo plazo.
Sin embargo, para Asaja, el documento “no está a la altura de la crisis”. La organización agraria denuncia que el plan no incorpora dos de las demandas que considera prioritarias: la suspensión del CBAM sobre fertilizantes y la devolución al sector productor de los ingresos derivados del sistema ETS.
El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, conocido como CBAM, preocupa especialmente al sector por su posible impacto en el precio de los fertilizantes importados. Copa-Cogeca ya había advertido de que su aplicación podría suponer un sobrecoste de 820 millones de euros en 2026 para los agricultores europeos, con un impacto acumulado que podría superar los 39.000 millones en siete años.
Asaja sostiene que las medidas anunciadas por Bruselas no garantizan un alivio económico inmediato para las explotaciones. La organización considera insuficiente que la Comisión remita buena parte del apoyo a fondos ya programados de la PAC o a decisiones de cada Estado miembro, al entender que la situación exige una respuesta europea coordinada.
El vicepresidente de Copa en representación de Asaja, Pedro Barato, ha defendido que cualquier apoyo a la industria de fertilizantes debe tener una consecuencia directa en el precio que paga el agricultor. “Ayudar a la industria de fertilizantes nos parece bien, pero la consecuencia tiene que ser directa y llegar al agricultor. Si no bajan los precios o si no hay una ayuda nítida al productor, no sirve de nada”, ha señalado.
La organización advierte, además, de la situación de cultivos especialmente expuestos, como el cereal, con zonas productoras de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura sometidas a una presión creciente por el encarecimiento de la urea y otros insumos básicos.
Reclamaciones del sector
Asaja reclama a la Comisión Europea y al Consejo medidas concretas e inmediatas: suspender el CBAM aplicado a fertilizantes, devolver los ingresos del ETS a los productores, flexibilizar la Directiva de Nitratos para facilitar el uso del estiércol como fertilizante orgánico y activar instrumentos de liquidez para las explotaciones más afectadas.
La organización también pide recurrir a la reserva de crisis de la PAC para determinados cultivos y suspender los derechos aduaneros que se aplican a terceros países, incluidos Rusia y Bielorrusia, con el objetivo de contener el precio de los fertilizantes.
Desde Estrasburgo, ASAJA ha insistido en que la transición ambiental no puede trasladar nuevos costes al agricultor sin compensaciones suficientes. Su mensaje es claro: el campo europeo necesita fertilizantes asequibles, seguridad de suministro y medidas que lleguen directamente a las explotaciones.