La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha denunciado una escalada súbita y sin justificación física en los precios del gasóleo agrícola y de los fertilizantes registrada en los últimos siete días, coincidiendo con el estallido del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán. La organización alerta de que esta dinámica, basada en expectativas y no en problemas reales de suministro, podría suponer un sobrecoste especulativo de 890 millones de euros anuales para el sector agrario español.
Subidas del 41% en el gasóleo y del 20% en la urea en menos de una semana
El informe de COAG detalla que el gasóleo agrícola ha pasado de 0,85 €/l a más de 1,20 €/l, lo que supone un incremento del 41% en apenas siete días. La urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados, ha superado los 600 €/t, tras subir un 20% en el mismo periodo.
Estas alzas se producen en un sector que consume cada año 2.000 millones de litros de gasóleo y 1,9 millones de toneladas de urea, por lo que cualquier variación de precios se multiplica de forma inmediata en la estructura de costes de las explotaciones.
El documento subraya que estas subidas se han producido “sin que haya cambiado una sola gota de gasóleo ni un kilo de urea en los almacenes de los distribuidores”, lo que refuerza el carácter especulativo del incremento.
COAG: “No hay escasez real; es una subida por anticipación especulativa”
La organización explica que el término “especulación” se utiliza en sentido técnico: los precios están subiendo por expectativas futuras, no por una alteración real del suministro.
“Lo que vemos no es una subida de precios por escasez real: es una subida de precios por anticipación especulativa. Los distribuidores están repercutiendo en el agricultor un riesgo potencial sobre suministros futuros, cargando ese coste sobre el stock que ya tienen en almacén y que compraron a precio anterior”, recoge el informe.
El conflicto no afecta de forma significativa al suministro español
COAG aporta datos de comercio exterior y de la cadena de suministro que desmontan la idea de que el conflicto en Oriente Medio justifique estas alzas.
- Gasóleo: dependencia limitada del Golfo Pérsico. España importa más del 75% del crudo de países cuya ruta no pasa por el Estrecho de Ormuz. Solo entre un 17% y un 20% del petróleo que llega a España depende del Golfo Pérsico.
- Fertilizantes: proveedores no afectados. Los principales suministradores de urea y nitrogenados son Marruecos, Argelia, Egipto y Rusia, ninguno de ellos afectado por el conflicto. La dependencia de Irán es mínima.
“El agricultor español está pagando una prima de guerra por un conflicto que no afecta directamente a su cadena de suministro real de fertilizantes”, concluye COAG.
Un mecanismo especulativo que se activa en tres pasos
El informe describe un patrón que COAG considera ya conocido en otras crisis:
- Mercados de futuros: fondos financieros compran contratos anticipando escasez, lo que dispara los precios de referencia.
- Distribuidores locales: actualizan sus tarifas al alza tomando como referencia esos precios, aunque su stock fue adquirido antes del conflicto.
- Ampliación de márgenes: el intermediario incrementa beneficios sin aumento real de costes.
La organización lo ilustra con una analogía: un panadero que sube el precio del pan porque sube el trigo en los mercados, aunque su harina ya estaba comprada.
La cronología demuestra que el conflicto no puede haber afectado aún al coste real
Los procesos físicos de la cadena de suministro —renegociación de contratos, transporte marítimo, refinado, distribución— requieren entre 60 y 120 días. Desde el inicio del conflicto han pasado menos de siete días, un plazo “incompatible” con cualquier impacto real en el suministro.
“En menos de una semana no puede haber cambiado ni un litro de gasóleo en los depósitos españoles”, señala el documento.
Comparativa histórica: subidas más rápidas que en crisis anteriores
El informe incluye una tabla comparativa con crisis como la invasión de Ucrania en 2022 o la crisis energética de 2021. En esos casos sí existía una justificación física directa (dependencia de fertilizantes rusos, escasez de gas natural). En el conflicto actual, la afectación directa a España es muy inferior, pero la velocidad de las subidas es incluso mayor.
Impacto directo en las explotaciones
COAG aporta ejemplos de explotaciones tipo:
- Una explotación cerealista de 150 hectáreas pasa de gastar 27.750 € a 36.600 € al año (+32%).
- En olivar, el sobrecoste supera los 4.000 € anuales.
A escala sectorial, el sobrecoste asciende a:
- 700 millones de euros en gasóleo.
- 190 millones de euros en urea.
- 890 millones de euros en total.
COAG pide una investigación urgente a la CNMC y medidas del Gobierno. La organización reclama que la CNMC abra una investigación de oficio sobre la fijación de precios, que el Gobierno active mecanismos de seguimiento y control de márgenes en la distribución de insumos energéticos, y que la Comisión Europea active los sistemas de alerta temprana en los mercados energéticos y agrícolas.