La charcutería busca reforzar su posición dentro de la cadena alimentaria desde la especialización, la calidad y la innovación. Con ese objetivo ha abierto sus puertas en IFEMA Madrid la primera edición de CharcutExpo 2026, el nuevo salón internacional dedicado al sector, que se celebra los días 16 y 17 de junio y que nace con vocación de convertirse en punto de encuentro profesional para fabricantes, productores, comercio especializado, distribución, tiendas gourmet, colmados y operadores vinculados a este segmento.
El certamen prevé reunir durante dos jornadas a más de 7.000 profesionales y cuenta con la participación de 187 firmas expositoras, entre ellas empresas y marcas como Apoza, Argal, Arias, Campofrío, Dani, Don Eusebio, Estirpe Negra, Fisán, Gusto del Sur, Jamones Juan Manuel, Navidul o la DOP Guijuelo, que ha recibido un reconocimiento especial con motivo de su 40 aniversario.
La inauguración ha servido para situar sobre la mesa algunos de los principales desafíos de la charcutería: la necesidad de atraer talento joven, reforzar la formación, incorporar nuevas tecnologías, mejorar la comunicación del valor del producto y adaptar los modelos de negocio a un consumidor que ya no compra solo por precio, sino también por confianza, cercanía, calidad y experiencia.
Durante el acto institucional, la subdirectora general de Control de la Calidad Alimentaria y Laboratorios Agroalimentarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Marta Garrido, ha destacado el papel de CharcutExpo como “un marco excepcional para poner en valor las charcuterías como transmisoras de los sellos de calidad”. Una afirmación que conecta directamente con una de las grandes fortalezas del sector: su capacidad para acercar al consumidor productos ligados al origen, al territorio y a figuras de calidad diferenciada.
En la misma línea, el presidente de CharcutExpo y de CEDECARNE, Carlos Rodríguez, ha subrayado la singularidad del salón al afirmar que “no existe en el mundo un salón especializado en charcutería y quesos como este”. Rodríguez ha incidido además en uno de los retos estructurales del sector: “dignificar el oficio del charcutero”, atraer nuevas generaciones y explicar mejor el trabajo que existe detrás de cada producto.

También la directora gerente del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario, Mónica Martínez, ha defendido la importancia de la charcutería como vía para generar valor añadido en torno a los productos cárnicos españoles. A su juicio, la formación y el relevo generacional serán decisivos para que las nuevas generaciones perciban este oficio como “un futuro prometedor”.
Desde el Ayuntamiento de Madrid, el subdirector general de Comercio y Mercados, José Borrego Ojeda, ha reivindicado el peso de las charcuterías en la vida económica y social de la ciudad. El sector, ha señalado, “forma parte de nuestra identidad cultural”, pero también actúa como “motor económico” por su contribución al empleo, la innovación y el valor añadido dentro de la cadena alimentaria. En este sentido, ha destacado el papel de las charcuterías de los mercados municipales como “auténticos corazones de nuestros barrios”.
Más allá del mostrador
La primera jornada de CharcutExpo ha dejado claro que el futuro de la charcutería no se decidirá únicamente en el producto, sino también en la forma de venderlo, presentarlo y conectarlo con los nuevos hábitos de consumo. El oficio mantiene su valor diferencial en el asesoramiento, el conocimiento del producto y la relación directa con el cliente, pero necesita evolucionar en gestión, formatos, tecnología y experiencia de compra.
Así lo ha defendido José Luis Dorado, director comercial del canal tradicional y foodservice de Argal, quien ha situado una de las mayores oportunidades de crecimiento en “la experiencia en tienda”, precisamente por ser “lo más difícilmente replicable” en otros formatos comerciales. Según Dorado, el consumidor elegirá una charcutería frente al lineal cuando encuentre una propuesta distinta: productos especiales, nuevas referencias, atención personalizada y una compra que aporte algo más que disponibilidad.
La relación entre precio y valor ha sido otro de los ejes del debate. Alberto Jiménez, director general de GAM Family, ha señalado que ambos conceptos no deben entenderse como opuestos, sino como elementos estrechamente conectados. El precio sigue siendo un factor decisivo, pero el consumidor también está dispuesto a pagar más cuando percibe calidad, diferenciación y satisfacción real en la compra. “Un consumidor se siente muy satisfecho cuando paga por algo que merece la pena, aunque haya sido un poco más caro”, ha apuntado.
Desde la perspectiva del comercio especializado, Lídia Margarit, propietaria-gerente de Charcuterías Margarit, ha insistido en la importancia de equilibrar calidad, precio y proximidad. “La calidad es muy importante siempre que vaya unida al precio y este no se dispare”, ha explicado. Además, ha puesto el acento en un cambio de fondo en los hábitos de consumo: “La cercanía se ha vuelto fundamental. El momento de consumo ha cambiado y necesitamos estar cerca del cliente”.
Tradición, innovación y nuevos formatos
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada ha sido que la innovación no tiene por qué ir en contra de la tradición. Al contrario, el sector asume que su competitividad futura dependerá de conservar el saber hacer, el sabor y la confianza, al tiempo que adapta sus formatos y servicios a nuevas formas de vida.
Para Pilar Cruz, directora general de Embutidos y Jamones Peña Cruz, “la tradición debe estar en el sabor y la innovación en los formatos”. Esta idea resume buena parte del debate actual: mantener la identidad del producto, pero ofrecerlo de manera más práctica, versátil y ajustada a los hogares actuales, los nuevos momentos de consumo y la demanda de conveniencia.
La tecnología también ha ocupado un lugar relevante en CharcutExpo, con aplicaciones que van desde la trazabilidad y la seguridad alimentaria hasta la gestión del punto de venta o el desarrollo de nuevos productos. En este ámbito, el presidente de Cocuus, Patxi Larumbe, ha mostrado el potencial de la impresión alimentaria y otras soluciones tecnológicas para crear propuestas cárnicas adaptadas a diferentes mercados y tendencias.
El modelo de charcutería que se dibuja apunta hacia espacios más especializados, conectados con el barrio, con mayor capacidad de asesoramiento y con servicios complementarios. José Luis Dorado ha planteado un futuro en el que las charcuterías puedan integrar producto gourmet, obradores con platos preparados, servicio a domicilio e incluso zonas de degustación, desayuno o consumo informal.
CharcutExpo se completa con el Charcut Congress, que reúne a más de 80 expertos y un programa con más de 20 conferencias, 20 talleres y 30 catas y degustaciones. El salón, organizado por NEBEXT, se suma así al calendario de eventos profesionales vinculados a la alimentación especializada, la innovación y la transferencia tecnológica.
La primera edición de CharcutExpo deja una conclusión clara: la charcutería afronta una etapa de transformación en la que deberá defender su valor diferencial sin perder la esencia del oficio. Formación, relevo generacional, digitalización, calidad, comunicación y experiencia de cliente aparecen ya como los pilares de una nueva charcutería que mira al futuro desde la tradición.