La cesta de la compra concedió un respiro a los hogares españoles en julio. Los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas descendieron un 0,7% respecto al mes anterior, favorecidos por el abaratamiento de las frutas, los frutos de cÔscara, las hortalizas, las legumbres y las patatas.
Esta evolución permitió contener la inflación alimentaria en un mes marcado por el repunte del Ćndice de Precios de Consumo (IPC). El indicador general se situó en el 3,6% interanual, cuatro dĆ©cimas por encima de junio y una dĆ©cima mĆ”s de lo anticipado inicialmente por el Instituto Nacional de EstadĆstica (INE).
Los alimentos siguieron encareciéndose en comparación con julio de 2025, pero lo hicieron a un ritmo del 1,6%, tres décimas menos que en junio y dos puntos por debajo del IPC general. Se trata, ademÔs, de la tasa interanual mÔs moderada registrada por este grupo desde octubre de 2021.
El contraste resulta especialmente significativo: mientras la inflación general gana intensidad, la alimentación pierde presión y actĆŗa como contrapeso. El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo en julio una repercusión negativa de 0,115 puntos sobre la variación mensual del Ćndice general.
Frutas y hortalizas reducen su precio en plena campaƱa de verano
La disminución mensual se concentró principalmente en los productos frescos. La mayor disponibilidad propia de la temporada estival contribuyó a abaratar las frutas y los frutos de cÔscara, asà como las hortalizas, las legumbres y las patatas.
Este comportamiento permitió que la alimentación fuera uno de los grupos que mÔs ayudó a contener los precios durante julio, junto con el vestido y el calzado, afectado por las rebajas de verano.
La caĆda mensual, sin embargo, no implica que todos los componentes de la cesta hayan evolucionado del mismo modo. Las diferencias entre categorĆas continĆŗan siendo importantes y algunos alimentos mantienen precios sensiblemente superiores a los de hace un aƱo. El dato agregado refleja, por tanto, una moderación del conjunto y no un descenso generalizado de todos los productos.
La energĆa y los carburantes elevan el IPC al 3,6%
El alivio registrado en la compra de alimentos no evitó que los precios aumentaran un 0,3% en julio respecto a junio. La aceleración estuvo provocada principalmente por el transporte y la vivienda.
El transporte elevó su tasa anual hasta el 6,2%, mĆ”s de un punto por encima de la registrada el mes anterior, debido al encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehĆculos particulares. En tĆ©rminos mensuales, este grupo aumentó un 2,3% y aportó 0,365 puntos al avance general de los precios.
La vivienda, por su parte, alcanzó una tasa interanual del 5,7%, un punto superior a la de junio. El INE atribuye esta evolución fundamentalmente a la electricidad, cuyos precios crecieron con mayor intensidad que en julio de 2025. TambiĆ©n influyeron, aunque en menor medida, el gas y los combustibles lĆquidos.
La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, avanzó una décima y se situó en el 3%. La cifra refleja que las presiones inflacionistas continúan mÔs allÔ de los componentes tradicionalmente mÔs volÔtiles.
Los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de EstadĆstica son definitivos. El IPC armonizado, utilizado para comparar la evolución de los precios entre los paĆses de la Unión Europea, alcanzó en EspaƱa una tasa anual del 3,9%, tres dĆ©cimas mĆ”s que en junio.