La liberalización comercial con Ucrania ha abierto las puertas a un aluvión de cereal barato que inquieta al campo español. Mientras los precios caen y la competencia se intensifica, los productores reclaman medidas urgentes para evitar el colapso de un sector estratégico.
Desde octubre de 2025, el nuevo marco comercial entre la Unión Europea y Ucrania ha eliminado los aranceles a la mayorĆa de los productos agrĆcolas ucranianos, incluidos los cereales. Esta medida, parte de la Zona de Libre Comercio de Alcance Amplio y Profundo (ZLCAP), busca reforzar la integración económica de Ucrania en el mercado europeo. Pero en EspaƱa, los agricultores han encendido las alarmas.
Un acuerdo que cambia las reglas del juego

SegĆŗn la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, los precios del cereal han caĆdo mĆ”s de un 40% en algunas lonjas nacionales desde la entrada masiva de grano ucraniano. El trigo, la cebada y el maĆz se venden por debajo de los costes de producción, lo que pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones.
Organizaciones como ARAGA y ASAJA denuncian que el cereal ucraniano se produce con costes laborales, fiscales y medioambientales muy inferiores a los exigidos en la UE. āNo podemos competir con paĆses que no aplican la misma normativaā, afirman desde COAG, que reclama reciprocidad en las condiciones de producción.
La situación es especialmente grave en regiones cerealistas como Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura, donde el cultivo de secano depende en gran medida de los precios internacionales. Muchos agricultores se plantean abandonar el cereal si no se activan mecanismos de apoyo.
¿Qué medidas de apoyo existen al cereal?

El acuerdo incluye clƔusulas de salvaguardia que permiten limitar temporalmente las importaciones si se detectan perturbaciones graves en el mercado. Sin embargo, las organizaciones agrarias exigen que se activen de inmediato y que se refuerce la vigilancia sobre los productos sensibles.
AdemĆ”s, piden que se garantice la trazabilidad y el cumplimiento de los estĆ”ndares europeos en todo el cereal importado. āNo se trata de cerrar fronteras, sino de jugar con las mismas reglasā, insisten desde UPA.
ĀæHay oportunidades para el sector agroalimentario?
No todo son sombras. La industria de piensos y el sector ganadero podrĆan beneficiarse de insumos mĆ”s baratos. TambiĆ©n se abre la puerta a una mayor estabilidad en el suministro, especialmente en aƱos de mala cosecha. Pero para los productores, el equilibrio entre apertura comercial y protección delĀ tejido agrario es mĆ”s urgente que nunca.
