Las variedades autorizadas, Soreli, Sauvignon Rytos, Cabernet Eidos y Merlot Khorus, han demostrado un comportamiento agrónomo, sanitario y enológico plenamente adaptado al clima y suelo de Castilla y León. Además, los parámetros de calidad en la producción de uva y vino son comparables a los de variedades tradicionales de referencia, como Tempranillo o Verdejo.
Según los informes técnicos que respaldan la resolución de la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera, estas variedades permiten reducir más del 50 % el uso de productos fitosanitarios, favorecen la sostenibilidad del viñedo al disminuir costes de producción, impacto ambiental y emisiones de carbono, y mejoran la adaptación al cambio climático.
El proyecto se enmarca dentro de un programa de investigación y desarrollo que busca ofrecer a los viticultores de Castilla y León nuevas opciones varietales resistentes para introducir en sus explotaciones, combinando productividad, calidad y sostenibilidad.
Las variedades de uvas PIWI (siglas del alemán Pilzwiederstandsfähig, que significa “resistente a hongos”) son el resultado de cruces del género Vitis Vinifera con otras especies de Vitis ssp. Su principal ventaja es que reducen drásticamente la necesidad de tratamientos fitosanitarios, aportando beneficios económicos y ambientales a los viticultores.
Con esta incorporación, Castilla y León da un paso más en la modernización y sostenibilidad del viñedo, ofreciendo alternativas que combinan resistencia, calidad y respeto al medio ambiente, en línea con las tendencias de viticultura sostenible a nivel europeo.