La expansión del denominado popularmente “cardo rulero” está generando una preocupación creciente entre los agricultores de la comarca almeriense de Los Vélez. ASAJA Almería alerta de que esta planta, perteneciente al género Salsola, ha pasado de tener una presencia puntual hace tres décadas a ocupar una parte importante de las parcelas agrícolas y ganaderas de la zona.
La organización agraria sitúa las áreas con mayor incidencia en el municipio de María, la pedanía de Topares, perteneciente a Vélez-Blanco, y otros territorios próximos al término granadino de Orce. Los cultivos extensivos, especialmente el cereal y el almendro, se encuentran entre los más afectados.
ASAJA Almería no precisa qué especie concreta del género Salsola está provocando el problema. Estas plantas, características de zonas áridas y semiáridas, pueden adquirir una forma redondeada al secarse, desprenderse y ser desplazadas por el viento, una particularidad de la que procede su denominación popular.
Una eliminación cada vez más costosa
La dificultad para controlar la planta reside, según los agricultores consultados por ASAJA, en el desarrollo de una raíz profunda y fina. Aunque la parte visible sea arrancada, puede volver a rebrotar si no se elimina completamente, lo que obliga a repetir las labores sobre el terreno.
El momento de la intervención resulta determinante. La organización sostiene que el control mecánico solo es eficaz durante las primeras fases de crecimiento. Cuando la planta alcanza un tamaño considerable, los aperos agrícolas disponibles no siempre permiten retirarla de manera efectiva y, en determinados casos, es necesario recurrir a trabajos manuales.
Esta situación incrementa las horas de trabajo, las necesidades de mano de obra y los costes soportados por las explotaciones. El problema adquiere una dimensión mayor cuando la planta consigue completar su desarrollo y dispersarse por acción del viento, favoreciendo la colonización de nuevas superficies.
Su presencia tampoco se limita a las parcelas cultivadas. Los ejemplares pueden acumularse en acequias y canales, obstaculizar la circulación del agua y provocar atascos. Una vez secos y desprendidos, también quedan atrapados en vallados y cerramientos. La concentración de estas plantas empujadas por el viento puede ejercer un “efecto vela” capaz de dañar o derribar las estructuras, según advierte ASAJA.
Preocupación por los espacios de biodiversidad de la PAC
La organización agraria también señala las dificultades que pueden surgir en determinadas superficies acogidas a los ecorregímenes de la Política Agraria Común (PAC), particularmente en los espacios de biodiversidad.
Según explica ASAJA Almería, las limitaciones temporales para realizar labores durante los meses de verano pueden favorecer el crecimiento de esta planta. Cuando el agricultor vuelve a intervenir sobre el terreno en septiembre, los ejemplares pueden haber alcanzado un desarrollo que complica su retirada y eleva el coste de las actuaciones.
Ante esta situación, la organización reclama una mayor flexibilidad para permitir su eliminación mecánica cuando resulte necesario, con independencia de la época y del cultivo. También demanda la disponibilidad de más herramientas fitosanitarias para afrontar una propagación que, asegura, continúa avanzando por la comarca.
ASAJA Almería plantea asimismo la necesidad de recopilar más información sobre la evolución y el comportamiento de esta planta. Ese seguimiento permitiría determinar su distribución real, valorar su impacto sobre los cultivos y estudiar estrategias de control adaptadas a las condiciones agrícolas de Los Vélez.