La campaña cerealista 2024/25 de cebada, avena y triticale ha dejado en Andalucía un balance dual. Por un lado, el sector ha recuperado producción y ha mejorado rendimientos tras varias campañas afectadas por la sequía. Por otro, esta mejora se ha desarrollado en un contexto internacional de oferta abundante y precios a la baja, lo que ha limitado el impacto económico de la recuperación. Aunque Andalucía no ha liderado las cifras estatales, sí ha consolidado un papel estratégico en cultivos como el triticale y la avena.
Los datos más recientes proporcionados por el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, han dibujado una campaña marcada por condiciones agronómicas favorables, pero también por una dependencia estructural del comercio exterior, especialmente de proveedores comunitarios y del Este de Europa.
Cebada
La cebada ha sido el cereal secundario que más ha mejorado en Andalucía. En 2025 ha alcanzado 272.316 toneladas, un 15,7% más que en 2024 y un 51% por encima de la media 2021–2024. Este salto se ha debido principalmente a una mejora significativa de los rendimientos, que han subido hasta 2,59 t/ha (+15,9%). La superficie apenas varía (–0,2%), lo que confirma que la recuperación se debe principalmente a una mayor productividad.
A pesar de ello, el peso regional sigue siendo reducido: solo ha aportado el 3,2% del total nacional y el 0,5% del comunitario, con Granada, Córdoba y Sevilla como principales provincias productoras.
Avena
La avena andaluza ha mostrado un comportamiento desigual. La superficie cultivada ha caído un 16% respecto a 2024, quedando en 79.916 hectáreas. Sin embargo, la producción se ha recuperado respecto a campañas anteriores, alcanzando 165.396 toneladas, lo que ha supuesto un +15,1% respecto a la media 2021–2024, aunque aún un –5,9% por debajo del nivel del año pasado.
Córdoba ha seguido liderando la producción regional, seguida de Granada y Cádiz. Aun así, Andalucía solo ha aportado el 15,1% de la avena española y el 2,3% de la comunitaria, lo que mantiene su peso limitado dentro del mercado nacional y europeo.
Triticale
El triticale ha cerrado campaña como uno de los cultivos que más se ha reforzado en Andalucía. La producción ha alcanzado 186.298 toneladas, lo que ha supuesto un +35,4% respecto a la media 2021–2024 y un +12,9% frente a 2024. Este avance se ha basado tanto en el aumento de superficie —que ha subido hasta 59.571 ha (+20%)— como en unos rendimientos que se han mantenido sólidos (3,13 t/ha).
Sevilla, Cádiz y Córdoba —provincias con fuerte orientación ganadera— han concentrado el grueso del cultivo. A nivel nacional, Andalucía se ha consolidado como referencia: en 2024 ha aportado el 26,5% del triticale español y el 1,6% del comunitario, situándose tras productores destacados como Polonia o Alemania.
Comercio exterior
El comercio exterior ha sido uno de los factores que más ha condicionado la campaña 2024/25. Aunque la producción de cereal andaluza y en toda España se ha recuperado, los precios en origen han seguido muy presionados, por la gran oferta mundial y por la antipación del Consejo Internacional de Cereales que predijo una cosecha mundial récord para 2025/26, lo que ante esa perspectiva de abundancia, provocó caídas generalizadas en las cotizaciones
Debido a asuntos exteriores como la exención arancelaria de la UE para las importaciones agrarias procedentes de Ucrania, España ha vuelto a situarse entre los principales importadores de cereales de toda la Unión, lo que ha contribuido a desestabilizar los precios internos.
En conjunto, el comercio exterior ha vuelto a dejar claro que, incluso en un año de buena producción, Andalucía sigue muy expuesta al mercado internacional. La comunidad compite contra cereal más barato que llega de fuera y contra una volatilidad dictada más por la geopolítica y las previsiones globales que por el esfuerzo de sus agricultores.