La Comisión Europea ha anunciado un paquete de iniciativas para impulsar la inversión en energías limpias, reforzar la resiliencia del sistema energético y reducir los precios de la energía, en un contexto marcado por la volatilidad geopolítica y la dependencia de combustibles fósiles.
La nueva Estrategia de Inversión en Energía Limpia busca movilizar capital privado y reducir el riesgo de los proyectos para acelerar el desarrollo de infraestructuras, tecnologías innovadoras y medidas de eficiencia energética. Para ello, contará con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones, que prevé aportar más de 75.000 millones de euros en los próximos tres años.
Desde la Comisión subrayan que el contexto internacional refuerza la urgencia de avanzar en esta transición. La vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera ha señalado que “la energía limpia de cosecha propia es la única solución duradera para que la UE rompa el ciclo de dependencia de los combustibles fósiles y la volatilidad de los precios”, en referencia al impacto de la situación en Oriente Medio.
El paquete incorpora también medidas dirigidas a los consumidores, con el objetivo de reducir las facturas energéticas, facilitar el cambio de proveedor y mejorar la transparencia en los contratos, además de fomentar el autoconsumo y la producción de energía limpia.
En paralelo, Bruselas apuesta por reforzar el desarrollo de tecnologías propias y cadenas de suministro europeas para reducir la dependencia exterior. En este ámbito, destaca la estrategia para los pequeños reactores modulares, cuyo despliegue se plantea a partir de la próxima década. El vicepresidente ejecutivo Stéphane Séjourné ha subrayado que el desarrollo de una industria nuclear europea “es esencial para descarbonizar la industria y reforzar la independencia energética”.
Por su parte, el comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha advertido de que los elevados precios siguen siendo una carga para ciudadanos y empresas, y ha insistido en que reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados es clave para lograr un sistema energético más “limpio, seguro y asequible”.
Estas medidas se enmarcan en el Plan de Acción para una Energía Asequible y forman parte de la estrategia europea para mejorar la competitividad, reforzar la autonomía energética y avanzar en la descarbonización, en un escenario donde la energía se consolida como un elemento clave de estabilidad económica.