La mayor cooperativa hortofrutícola de segundo grado de España cumple 50 años. Motivo por el que reunimos a Alejandro Monzón García, presidente y Joan Mir Piqueras, director general, para analizar pasado, presente y futuro de esta “gran familia empresarial” que es Anecoop.
Este 2025 Anecoop cumple 50 años. ¿Cómo definirían medio siglo de trayectoria en una sola frase y qué hitos consideran que han marcado el camino de Anecoop hasta hoy?

Alejandro Monzón García. Es complicado resumir en una sola frase la trayectoria de una organización con tantos matices como la nuestra, pero aquí va: “Juntos, hemos conseguido ser un referente en el sector hortofrutícola en Europa y un modelo del cooperativismo agroalimentario español”. Pienso que encierra la esencia de lo que somos y la natural evolución de una cooperativa que nació con vocación exportadora y que supo ver desde los primeros años que, para tener éxito, había que disponer de una oferta lo más atractiva posible en términos de volumen, diversidad y calendario, además de mantener una relación muy cercana con la producción y la distribución. Aquí es donde residen lo que, desde nuestro punto de vista, son los grandes hitos de esta empresa: la consolidación de una base de suministro de ámbito español, integrada en su mayoría por cooperativas, y la creación de nuestra propia red comercial y logística fuera y dentro de nuestras fronteras.
Joan Mir Piqueras. Yo lo definiría con la frase “50 años siendo una empresa de personas para personas” y destacaría el papel decisivo, en la evolución de Anecoop, del grupo de agricultores que impulsaron su fundación, así como a los sucesivos miembros del Consejo Rector, presidentes, director general y directivos que nos han precedido. Su visión y su compromiso con la agricultura y el cooperativismo transformaron lo que a principios de la década de los 70 se consideró una idea rompedora, que por cierto fue bastante cuestionada, en lo que hoy es Anecoop. Añadiría además nuestra actitud innovadora, ya no solo en la gestión, también en cuanto al producto: fuimos pioneros en el lanzamiento de la sandía sin pepitas al mercado, y también tuvimos un destacado papel en dar a conocer el kaki Persimon.
Como cooperativa de segundo grado, Anecoop representa a miles de agricultores a través de sus cooperativas socias. ¿Cómo ha evolucionado ese vínculo en estas cinco décadas?
AMG: Las cooperativas crearon Anecoop hace cincuenta años con un objetivo comercial, pero sin perder de vista su razón de ser, que es dar la máxima rentabilidad a los socios productores para que puedan continuar con su actividad. A lo largo de este tiempo nos hemos mantenido fieles a este compromiso con cooperativas y agricultores, que constituye nuestro vínculo principal, adaptando los objetivos y la gestión a los sucesivos escenarios que estas cinco décadas de trayectoria nos han ido planteando. Esto ha implicado la toma de importantes decisiones tanto en el seno de Anecoop como de las entidades socias. En todo momento, hemos estado ahí para asesorar, apoyar, acompañar e impulsar el avance en los distintos ámbitos, desde la producción hasta la comercialización, pasando por toda la cadena de valor.
En cuanto a dimensión comercial, logística e internacionalización, ¿cuáles han sido los grandes saltos cualitativos que ha dado Anecoop desde sus inicios?
JMP: El primer gran salto se produjo con la puesta en marcha de una red comercial de ámbito nacional e internacional para estar lo más cerca posible de la producción y de nuestros clientes. Con cinco delegaciones en las principales zonas productoras españolas y doce filiales en ocho países, podemos decir que hemos consolidado nuestro posicionamiento frente a la distribución europea, ofreciendo volumen, gama y calendario, además de un servicio próximo y eficiente. La continua diversificación de la oferta ha supuesto otro de los elementos diferenciadores de Anecoop, pasando de vender únicamente cítricos a comercializar toda la gama de frutas de verano y otoño, exóticos, hortalizas de cultivo de invernadero y aire libre, zumos, conservas vegetales, flores, V Gama… Tenemos además una división de vinos. Al cultivo convencional incorporamos la producción integrada, el cultivo ecológico… Todo ello con el foco puesto en rentabilizar la actividad del socio atendiendo a las demandas de la distribución.
«Nuestro foco está puesto en rentabilizar la actividad del socio atendiendo a las demandas de la distribución», Joan Mir Piqueras, director general de Anecoop
Sois un referente en exportación hortofrutícola. ¿Cómo se ha consolidado esa posición y qué retos implica mantenerla?
JMP: Las cooperativas fundadoras acordaron que Anecoop se dirigiría solo a los mercados de exportación. Por este motivo, entre 1975 y 1989, se enfocó únicamente en el exterior, comenzando a implantarse en aquellos países en los que iba ganando presencia a través de la creación de filiales. Esta circunstancia marcó su camino desde el principio. Con motivo del establecimiento en España de las grandes centrales de compras de algunos clientes europeos, a finales de los 80 las cooperativas socias ampliaron el radio de acción de Anecoop, incluyendo también el mercado nacional. La apertura de nuevas filiales comerciales, la consolidación de acuerdos y la puesta en marcha de almacenes y plataformas logísticas han configurado la que hoy es, posiblemente, la mayor red comercial hortofrutícola en Europa. A mi modo de ver, el reto para mantener esta estructura recae en dos aspectos: acertar con el equipo humano que la gestiona y ser ágiles en la toma de decisiones, porque no todos los países de implantación funcionan de la misma manera, comercial y administrativamente hablando.
¿Qué significa hoy “ser cooperativa”? ¿Qué aporta este modelo, no solo al agricultor, sino al conjunto de la sociedad?
AMG: Casi 200 años después del nacimiento de la primera cooperativa moderna en el contexto de la Revolución Industrial, estas siguen respondiendo a las necesidades y exigencias de la sociedad. Tal vez ahora, si cabe, más que nunca. Hablamos de un modelo de empresa democrático, que pone a las personas en el centro de la toma de decisiones, que fomenta la justicia y la equidad entre sus miembros y que busca la sostenibilidad de la actividad y del territorio, en todas sus vertientes, social, económica y medioambiental. Para los profesionales del campo, la cooperativa representa numerosas ventajas: facilita la comercialización de sus productos gracias a una estructura comercial coordinada y a una mejor posición negociadora; garantiza el cobro; gestiona las compras de insumos de manera colectiva, lo que repercute en precios más competitivos; ofrece servicios de tipo técnico, formación y asesoramiento, contribuyendo a la mejora de la productividad y sostenibilidad de las explotaciones. En definitiva, vela por la viabilidad de la actividad agrícola y que ésta permanezca en el territorio.
Alejandro Monzón García, presidente de Anecoop: “Juntos, hemos conseguido ser un referente en el sector hortofrutícola en Europa y un modelo del cooperativismo agroalimentario español”.
En un contexto de mercados globalizados, ¿cómo se garantiza que el agricultor reciba un precio justo?

JMP: Este, indiscutiblemente, es uno de los desafíos de nuestro sector, ya que el propio dinamismo del mercado y los desajustes de la oferta, principalmente por la climatología y la presencia de plagas, determinan el precio del producto. Hay mecanismos, como la Ley de la Cadena Alimentaria, que contribuyen a su regulación, aunque todavía tiene margen de mejora. En este escenario, y como hemos indicado anteriormente, pertenecer a una cooperativa representa para el agricultor una garantía de cobro y un mayor poder de negociación frente a la distribución.
¿Cómo se trabaja la transparencia, la redistribución de valor y el arraigo territorial dentro del modelo Anecoop?
AMG: La propia esencia y el modelo de gestión de las cooperativas integran los tres conceptos en la actividad diaria. Para las cooperativas de segundo grado no es distinto. La participación de los socios en los órganos de gobierno, la Asamblea General y el Consejo Rector, garantiza la transparencia en la información y en el desarrollo de la actividad en todos los ámbitos de gestión, así como la correcta redistribución de valor. Para impulsar el arraigo territorial, estamos promoviendo y apoyando desde hace más de 20 años los procesos de integración e intercooperación entre nuestros socios, que fortalecen sus estructuras y mantienen la actividad en su entorno.
Anecoop ha impulsado importantes proyectos en sostenibilidad, como la reducción de envases, eficiencia energética, nuevas variedades más adaptadas al clima… ¿Qué líneas se están reforzando hoy en día?
JMP: Todas las líneas de investigación e innovación relacionadas con el desafío climático y la gestión de plagas, con la rentabilidad del socio productor -con productos, variedades y sistemas de cultivo que den una respuesta real a sus necesidades y las del mercado- y aquellas que abordan uno de los mayores retos que tenemos actualmente, que es la falta de jóvenes que quieran dedicarse al campo. Para canalizar muchas de estas iniciativas, constituimos en el año 2023 el Observatorio de Sostenibilidad de Anecoop, una herramienta estratégica dirigida a nuestros socios para avanzar en sostenibilidad a través datos reales. Les permite medir su impacto, adaptarse a la normativa y tomar mejores decisiones. A través de formación, ciencia de datos e innovación, convierte la sostenibilidad en una vía concreta para mejorar la eficiencia, la competitividad y el valor social y ambiental del sector.
¿Cómo ve el futuro de la agricultura cooperativa ante los grandes retos climáticos, normativos y sociales?
AMG: Los grandes retos de la agricultura, en general, son la adaptación al cambio climático y a los nuevos marcos normativos, la falta de relevo generacional y la adaptación a las nuevas tecnologías. Nuestra filosofía es tomarlos como una oportunidad para salir de nuestra zona de confort y ver el negocio desde otra perspectiva. La agricultura cooperativa enfrenta un escenario transformador y tenemos que ser capaces de identificar los puntos de mejora en los que hemos de trabajar para salir fortalecidos. El desarrollo de planes estratégicos, la participación en proyectos en colaboración con centros de investigación y universidades, la puesta en marcha de iniciativas orientadas a formar y apoyar a nuestros socios en desarrollo sostenible, son algunas de las herramientas que empleamos para abordar en mejores condiciones el futuro. La historia reciente nos ha demostrado que las cooperativas somos estructuras resilientes.
“Como agricultor joven, mi primer mensaje a las nuevas generaciones de profesionales del campo es que valoren la importancia de ser responsables de alimentar a la sociedad actual y futura”, Alejandro Monzón García, presidente de Anecoop
¿Qué mensaje lanzarían a los jóvenes agricultores que hoy se incorporan al campo, muchos a través de cooperativas?
AMG: A pesar de que el relevo generacional se sitúa en el “top” de los desafíos del sector, vemos en muchas de nuestras cooperativas y empresas asociadas gente joven con ganas de emprender, transformar y modernizar. Como agricultor joven, mi primer mensaje a las nuevas generaciones de profesionales del campo es que valoren la importancia de ser responsables de alimentar a la sociedad actual y futura. La profesionalización es clave para hacer de la agricultura una actividad rentable y sostenible, y los jóvenes están en un momento muy oportuno para explorar todas las posibilidades que ofrece el campo, como la transformación digital, la transición hacia un modelo de agricultura más verde y respetuosa con el medio ambiente o la innovación continua tanto en producto como en sistemas de cultivo. Mi consejo es que gestionen esa profesionalización a través de los planes de formación y asesoramiento que ofrecen las instituciones, como por ejemplo Cooperativas Agro-alimentarias de España, y que se informen sobre las ayudas específicas que pueden solicitar como apoyo para el desarrollo de la actividad.
¿Cómo imagina Anecoop dentro de 10 o 20 años?
AMG: En el horizonte de los próximos 10 o 20 años, aspiramos a contar con un ecosistema de entidades socias más reducido en número, pero más fortalecido. Esta evolución será fruto de procesos de integración, cooperación y sinergias que venimos impulsando desde hace tiempo, conscientes de que la unión y la colaboración son pilares fundamentales para garantizar la viabilidad y competitividad de nuestras estructuras en un entorno cada vez más exigente y dinámico. En paralelo, estamos dando los pasos para alentar a una nueva generación de jóvenes, motivados, formados y comprometidos, que tome el relevo de los agricultores más experimentados. Esta nueva cantera de profesionales aportará una nueva visión, en línea con los retos actuales del sector: la digitalización, la sostenibilidad, la adaptación al cambio climático, la innovación en los modelos de producción y comercialización, y la defensa del valor estratégico del mundo rural.
JMP: Con la vista puesta en el futuro de la organización, justo ahora estamos inmersos en un proceso de transformación interna muy ilusionante, redireccionando a nuestros equipos de trabajo con el objetivo de adaptar nuestra gestión a los retos que vienen en los próximos años. No se trata solo de mirar al futuro, sino de empezar a construirlo desde hoy. Ya hemos dado pasos importantes en esta dirección: recientemente hemos acometido cambios significativos en el área de logística, buscando mayor eficiencia y capacidad de respuesta. Además, esta campaña la iniciamos estrenando un nuevo modelo comercial, apostando por una estrategia más dinámica y alineada con las nuevas demandas del mercado. Nuestro propósito es claro: queremos ser una empresa más ágil, más conectada con las necesidades de socios y clientes y más preparada para afrontar los cambios que, sin duda, seguirán llegando. Imaginamos una organización sólida, innovadora y con equipos que trabajen de forma colaborativa, con una visión compartida y una gran capacidad de adaptación.
“Esta campaña la iniciamos estrenando un nuevo modelo comercial, apostando por una estrategia más dinámica y alineada con las nuevas demandas del mercado”, Joan Mir Piqueras, director general de Anecoop.
Y por último, ¿qué legado les gustaría que dejara este 50 aniversario?
AMG y JMP: Nos gustaría que este 50 aniversario dejara una huella profunda en la conciencia colectiva, no solo dentro de nuestra organización, sino también en todos aquellos que de alguna manera se relacionan con ella. Que se entienda y se valore que somos una gran empresa por lo que hacemos y por cómo lo hacemos: con rigor, con compromiso y mirando hacia el futuro. Queremos que se reconozca que detrás de cada proyecto, innovación y decisión estratégica hay personas apasionadas que creen firmemente en el valor de la agricultura como motor de desarrollo, como actividad esencial que alimenta a la sociedad y que sostiene la vida en el medio rural. En definitiva, que este aniversario sea recordado como un punto de inflexión, un momento en el que reafirmamos nuestra identidad y proyectamos con fuerza nuestros valores. Que el legado sea el orgullo de pertenecer a una empresa que actúa con responsabilidad y que pone siempre en el centro a las personas.
Entrevista publicada en la revista ECA Fruits Ed. 27.