Sabor amargo en los cítricos

New Holland 2019

Por José Sanchís.

Un aumento de la producción sobre la pasada campaña, las adversidades climatológicas, el retraso en la maduración de la fruta y solapamiento de nuestras variedades con las de terceros países como Sudáfrica han sido los ingredientes perfectos para elaborar un coctel que ha resultado amargo para el sector citrícola español en esta primera parte de la campaña marcada por los bajos precios y mucha fruta colgada en los árboles pendiente de recolectar o en el suelo sin vender.

La campaña se iniciaba en el mes de septiembre con la presentación de los aforos de cosecha. El de la principal zona productora, la Comunitat Valenciana, preveía un volumen de 3.894.543 toneladas, lo que suponía retornar a niveles de producción nor- males, tras el acusado descenso de la pasada campaña. Se esperaba así un aumento del 22,9%, es decir, 726.161 toneladas más, con una variación de -1,2% respecto a la campaña de 2016-17. Por provincias, en Alicante aumentaba el 30,9%, en Castellón un 26,8% y en Valencia, un 19,3%.

Y ese aforo se anunciaba con esperanza y buenas perspectivas. Se decía que la fruta era de buena calidad y se pensaba que ese aumento de la cosecha permitía un suministro de fruta adecuado a la demanda del mercado. En cuanto a superficie, las estimaciones​apuntaban​ también que por primera vez
desde 2009 se frenaba la reducción del área dedicada al cultivo de cítricos en la Comunitat Valenciana.

SIETE INTERIOR NOTICIA

El pasado año se incrementaron​las nuevas plantaciones y se han recuperando campos, así que el área se mantiene estable (+0,33% en relación a la campaña pasada). El aumento más notorio es el registrado en el cultivo de limón (+11%).

Cruda realidad

Pero nada más lejos de la realidad. Las cosas han ido de mal en peor con el paso de los meses. La evolución de la campaña citrícola viene así marcada por unas cotizaciones muy inferiores a las de otros años, en algunas variedades superiores al 30% en relación a la anterior, aunque el principal problema es la fruta sin precio echada a perder. Las lluvias de noviembre incidieron en el desarrollo normal de la misma y la presencia en los super- mercados de mayores volúmenes de fruta de terceros países -fundamentalmente- sudafricana, solapándose además las variedades tardías sudafricanas y las tempranas españolas, hicieron saltar las alarmas en el sector. Hasta las protestas de nuestros vecinos franceses han podido afectar a una campaña afectada por todos los problemas habidos y por haber.

Ni siquiera el propio ministro de Agricultura, Luis Planas, ha podido huir del victimismo y la preocupación por el desarrollo de la actual campaña de cítricos. En una reciente visita a Valencia para reunirse; primero con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig y, posteriormente, con una representación del sector citrícola (organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, exportadores e industriales) dijo abiertamente que estamos ante “una campaña desastrosa”.

Desde los primeros síntomas que denotaban que algo iba mal se han producido numerosas reuniones entre las Administraciones y el sector que han posibilitado a su vez la reacción en forma de medidas porque algunos de los males del sector son coyunturales, pero otros son estructurales.

Retirada cítricos de ámbito estatal

La más importante medida, y prácticamente única hasta la fecha concretada, es la retirada en el marco de los programas operativos de las Organizaciones de Productores (OP) de 50.000 toneladas de cítricos del mercado (30.000 de naranjas y 20.000 de pequeños cítricos como clementinas, mandarinas y satsumas) para distribución gratuita durante esta campaña. Se trata de una cifra que supone el 0,4% del consumo de zumo de naranja en la UE (media de los años 2015 a 2017).

La cantidad máxima destinada a esto será de 12,5 millones de euros. Los precios serán para naranja incluyendo fruta, gastos recolección, envase, transporte de 21 euros/100 kilos; mandarina 25,82 euros/100 kilos; clementina 32,38 euros/100 kilos y satsuma 25,56 euros/100 kilos. Para los pequeños cítricos son precios con la fruta ya confeccionada en la puerta del almacén.

La Resolución de la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios del MAPA indica que las OP podrán presentar sus notificaciones a la comunidad autónoma competente desde el pasado 8 de enero y hasta el 31 de marzo.

El hecho de que la retirada sólo se pueda realizar a través de una OP y la tardanza en sacar la medida ya en pleno enero con más de cuatro meses de campaña, es donde se centran las principales críticas de las organizaciones agrarias que se han apresurado en señalar que esta medida, aparte de llegar muy tarde, será totalmente insuficiente para com- pensar las pérdidas por ser demasiado restrictivo. El propio ministro Luis Planas ha dicho que sólo el 34% de la producción citrícola española se encuentra dentro de una OP y que hay que aumentar ese porcentaje en los próximos años. Este es otro de los problemas estructurales a abordar seriamente fuera del contexto de esta campaña anómala y atípica. Otras medidas con carácter estatal de ámbito coyuntural serían la rebaja del módulo fiscal del cultivo de cítricos y una reducción del IBI rústico.

La Generalitat Valenciana también anuncia medidas

La Generalitat Valenciana ha constituido una mesa de trabajo sectorial citrícola que ya ha celebrado varias reuniones. La primera conclusión es que se desarrollará un Plan Estratégico de reconversión sectorial citrícola que permita planificar con un periodo mínimo de quince años el futuro de la producción citrícola valenciana. Se trataría de prever y diseñar el mapa de variedades que conviene a la estructura citrícola de la Comunitat
Valenciana, los objetivos en cuanto a producción, los mercados a los que debe exportarse esa producción, las estructuras productiva, comercial e industrial aconsejable y el papel de los diferentes actores. Se trataría de otro aspecto estructutal a resolver en el conjunto de la citricultura española.

También ampliará las misiones comerciales, que se seleccionarán conjuntamente con el sector, para abrir nuevos mercados para los cítricos. Otro problema a afrontar pues en la actualidad el 92% de nuestras exportaciones tienen como destino los mercados comunitarios. Del mismo modo apoyarán la presencia del sector en Bruselas con el refuerzo de la actual Delegación que tiene en la capital comunitaria con la inclusión de más personal para ejercer la función de ‘lobby’ permanente en materia de comercio internacional. Prevé también apoyar una campaña de promoción del consumo de cítricos a nivel nacional e internacional, junto a la interprofesional citrícola española Intercitrus.

También se van a estudiar según se anunció dos líneas de ayudas. Por un lado, se analiza la puesta en marcha de ayudas de mínimis que suponen hasta 15.000 euros por agricultor, es decir subvenciones directas a los productores que demuestren una caída de ingresos por razones climáticas o comerciales. También el Instituto Valenciano de Finanzas dispondrá de una línea de ayudas para bonificar préstamos. Son no obstante compromisos sin concretar.

Pérdidas millonarias

Esas medidas de las diferentes Administraciones obedecen a las pérdidas millonarias originadas. Las dos principales organizaciones profesionales agrarias de la Comunitat Va- lenciana hicieron un primer balance de pérdidas antes de las Navidades. Para AVA-ASAJA las pérdidas en la primera parte de la campaña citrícola alcanzaron la friolera de 163 millones de euros. Ocasionadas en primer lugar por el temporal de lluvias de noviembre con unas pérdidas de 91 millones, mientras que la caída de ingresos como consecuencia del descenso de las cotizaciones se situó en unos 52 millones de euros y el valor del tonelaje que se ha quedado sin recolectar, bien en los árboles, bien desparramado en el suelo, ante la falta de demanda alcanzó los 20 millones de euros.

LA UNIÓ de Llauradors rebajó un poco la cifra hasta 130 millones de euros, pero cambió respecto a AVA la procedencia de las mismas y las atribuyó en un 65% (85 millones) a una situación de mercado anómala por la masiva presencia de fruta de terceros países como Sudáfrica -y otros- en los lineales de los supermercados europeos hasta mitad de noviembre. Indicaba que miles de toneladas de nuestras mandarinas se habían que- dado en los árboles esta campaña sin recoger al quedar desplazadas de los mercados europeos por la saturación de cítricos de países terceros como Sudáfrica. Por ello ha pedido al Ministerio y Conselleria de Agricultura una ayuda excepcional con carácter temporal para todos los productores de cítricos a los que se les quede la cosecha en el árbol sin recoger, en términos muy parecidos a las concedidas por el veto ruso a las exportaciones europeas.

Protestas

Esas pérdidas han provocado una oleada de acciones de protestas en el campo valenciano. Alrededor de 2.000 citricultores, llegados de las todas comarcas productoras de cítricos de la Comunitat Valenciana, se manifestaron el pasado 14 de diciembre frente a las puertas de la Conselleria de Agricultura para exigir la puesta en marcha de medidas urgentes que contribuyeran a paliar la dura crisis de precios que está arruinando al sector. Los manifestantes, convocados por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), la Fede- ración Provincial de Agricultores de Castellón (FEPAC-ASAJA), y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA-PV) se concentraron y volcaron cajas de naranjas.
Tras la protesta se reunieron con la consellera de Agricultura, Elena Cebrián, y trasladaron que se mostró receptiva a las peticiones planteadas y se comprometió a trabajar sobre la base de un documento reivindicativo presentado.

También la Plataforma per la Dignitat del Llaurador ha efectuado ya dos acciones de protesta en esta crisis citrícola, una en diciembre y otra en enero. Pese a su nacimiento en la comarca de la Plana Baixa castellonense ha expandido su ámbito reivindicativo hasta el punto de ele-var su radio de acción a más de 70 localidades de zonas productoras citrícolas de la Comunitat Valenciana, más de la mitad de ellas fuera ya de la provincia de Castellón.

En su manifiesto consensuado piden la modificación del acuerdo firmado con Sudáfrica, la aplicación inmediata de la cláusula de salvaguardia, la reciprocidad a las producciones de países terceros, el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y la urgencia de conceder ayudas directas.


Los males de la campaña no se circunscriben únicamente a territorio valenciano y es la tónica dominante en todas las zonas productoras. Desde Andalucía se traslada que la cam- paña temprana fue pésima en precios y el inicio de año no es mucho mejor con los precios de la naranja. Los productores ven como sus esfuerzos por sacar adelante un producto de calidad no se ven recompensados en precios y ni tan siquiera cubren los costes de producción.

Exportaciones
No existen datos de las exportaciones a países de la UE y sólo hay actualizados a terceros países. A fecha de 12 de enero se habían exportado según la Dirección Te- rritorial de Comercio Exterior un total de 121.464.497 kilos por los 121.785.416 de las mismas fechas de la campaña anterior.
De la campaña 2017-2018 sí que existen datos facilitados por el Comité de Gestión de Cítricos que contabilizó un total de 3.615.583 Tm, desglosadas en 1.382.810 Tm de na- ranjas, 1.560.122 Tm de mandarinas,
620.206 Tm de limones y 52.445 de pomelos y otros cítricos. Estas cifras en una campaña con una producción anormalmente baja indicaban una re- ducción del 2,4 % respecto a la cam- paña 2016/2017 (3.704.600 Tm) que fue la quinta de mayor tonelaje de cítricos exportados desde España.

A pesar de ese descenso la facturación fue un 4% superior. La Comunitat Valenciana es la primera región espa- ñola exportadora de cítricos con un 69% del total.

Acuerdo con Sudáfrica en el punto de mira
Uno de los principales países competidores de España en los mercados es Sudáfrica, quien gracias al acuerdo comercial firmado con la UE le permite la entrada de sus cítricos hasta el 30 de noviembre (se alargó con el nuevo acuerdo) con unos aranceles bastante reducidos que desaparecerán por completo en 2026.

Los productores españoles consideran que compiten en desventaja porque mientras aquí se cumplen innumerables medidas sanitarias, fitosanitarias y laborales, en esos otros países las normas son más laxas y con unos costes de producción inferiores.

Por ello exigen a la Comisión Europea un seguimiento directo y detallado del impacto que está teniendo el acuerdo sobre el mercado de cítricos en Europa, así como su vertiente fitosanitaria. La demanda incluye que, en el caso de que se den las condiciones precisas, se active la cláusula de salvaguarda que está prevista en el tratado, tal y como se ha conseguido en el sector del arroz con las importaciones de Camboya y Myanmar. Luis Planas ya ha dicho que si se dan las condiciones necesarias se pedirá la cláusula a Bruselas.

Uno de los brotes verdes de la campaña es la revitalización al albur de la crisis de la interprofesional citrícola española Intercitrus tras diez años de letargo

Los envíos de cítricos de Sudáfrica hacia la Unión Europea han aumentado de forma progresiva durantr los últimos años. Desde que se firmó el acuerdo han crecido un 10% en naranjas y un 11% en mandarinas, batiendo su récord con 2 millones de toneladas. Lo mismo que ha crecido su superficie de cultivo desde el acuerdo un 11% y si nos ceñimos a mandarinas un 17%. O la venta de plantones que se han duplicado, so- bre todo de variedades de mandarinas tardías que entrarán en produc- ción los próximos años.

La amenaza de Egipto se une a Sudáfrica
Radio Francia Internacional (RFI) ha emitido una información que pone de manifiesto que Egipto podría poner en peligro la posición dominante de España en el mercado de cítricos europeo y mundial; hasta el punto de alcanzar ya el 17% de las ventas en Europa. La producción egipcia se ha incrementado por el crecimiento de su superficie de regadíos, por el bajo coste de la mano de obra y la depre- ciación de la libra egipcia.

Aumento de las denuncias
Los pésimos resultados de la campañ provoca un aluvión de casos que terminan materializándose en la presentación de demandas en los tribunales, según destacan los servicios jurídicos de AVA-ASAJA. Las referidas denuncias se sustancian, básicamente, en la comisión de tres irregularidades penalizadas por la ley: incumplimiento de contratos, impagos de las cosechas y la supuesta detección de una cantidad abusiva de destrío durante el proceso de confección de la fruta en los almacenes.
El incumplimiento más frecuente consiste en la renuncia repentina por parte de determinados operadores comerciales a recolectar la totalidad, o una parte, de la cosecha del agricultor, tal como se había acordado y recogido debidamente en el docu- mento contractual.

También abundan los casos de operadores que dejan la fruta adquirida sin pagar o de aquellos otros que intentan renegociar los precios a la baja o que deciden poner en práctica la llamada venta a resultas, esto es, sin una cotización pactada de antemano. Otra de las anomalías que está a la orden del día, y que termina en reclamaciones ante los tribunales por parte de los afectados, es la presunta aparición de un número anormalmente alto de destrío en la fruta que se confecciona en los almacenes.

Algunos brotes verdes
Algunos brotes verdes no obstante se han podido ver en esta atípica y mala campaña. La interprofesional Intercitrus, que ha permanecido en letargo durante diez años, se ha revitalizado este año gracias lamentablemente a la situación del sector.
También se podría nombrar en la balanza positiva el acuerdo alcanzado en el convenio de recolección de cítricos de la Comunitat Valenciana que amenazaba con una posible huelga en plena campaña. Los principales puntos del nuevo acuerdo son el establecimiento de una cláusula de garantía salarial en el destajo, un incremento salarial y una estabilidad en el empleo.

Potenciar la industria

La industria transformadora en zumos, con 1,2 millones de Tm absorbidas en la pasada campaña, juega un papel regulador fundamental para valorizar la producción.

El Comité de Gestión de Cítricos señala que “incrementar el potencial de venta de zumos directos de calidad es uno de los grandes retos de nuestro sector y es imprescindible poder valorizar la parte de fruta fresca que con una buena calidad interna no debe co- mercializarse por defectos de piel o calibre poco apropiado para el mercado en fresco, además es la forma más ecológica de eliminar esa parte de la producción.

La disminución de producción de Florida, junto a Brasil los principales productores de zumo de naranja, debido a la rápida extensión del Greening, produce un hueco en el suministro que debemos aprovechar. La nueva penetración de Brasil en la UE con zumo fresco debemos aprovecharla en lo que signifique de incremento del conocimiento de este producto por el consumidor europeo y popularización de su consumo.

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