Los estándares de seguridad alimentaria españoles son los más exigentes del mundo

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El 7 de junio se ha conmemorado por primera vez el Día Mundial de la Seguridad Alimentaria, fecha elegida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para concienciar acerca de la importancia de garantizar la inocuidad de los alimentos en todas las fases de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo.

Según la ONU, la celebración de este día sitúa la seguridad alimentaria en el centro de la atención, ayudando, de este modo, a prevenir, detectar y gestionar los riesgos de enfermedades transmitidas por los alimentos. Los alimentos inocuos contribuyen a la prosperidad económica de la sociedad, la potenciación de la agricultura, el acceso a los mercados, el turismo y el desarrollo sostenible.

“El sector agroalimentario es el motor de la economía española y nuestros estándares de seguridad alimentaria son los más exigentes del mundo”, afirma Víctor Yuste, director general del Foro Interalimentario. “España es uno de los países más seguros en el ámbito de la alimentación y a ello han contribuido todos los eslabones de la cadena agroalimentaria, junto a las Administraciones públicas”, añade.

De hecho, el Foro Interalimentario en su compromiso por la calidad y la seguridad alimentaria, en coherencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), impulsa acciones formativas dirigidas a profesionales, tanto del sector público como del privado, en sus funciones como responsables del control oficial y de la seguridad alimentaria en la industria. “La formación continuada es un pilar clave para conseguir un sector fuerte, innovador y en constante desarrollo. Formar a profesionales más preparados y especializados garantiza la seguridad alimentaria a los consumidores”, destaca Yuste.

Uno de los retos que señala la ONU es que, en un mundo cada vez más complejo e interconectado, donde las cadenas de valor alimentarias son cada vez más largas, las normas y regulaciones se convierten en vitales para garantizar la seguridad. En este sentido, “la Administración pública, tanto europea, como nacional, autonómica e, incluso, municipal, cuenta con normativas y estructuras que vigilan todo el proceso. También las empresas realizan rigurosos controles de calidad y exigentes auditorías externas”, indica el director general del Foro Interalimentario. Las principales iniciativas en seguridad alimentaria están enfocadas en la trazabilidad completa, es decir, en hacer el seguimiento del alimento desde su producción hasta su comercialización.

La responsabilidad de los consumidores con la seguridad

Mantener los alimentos inocuos es un proceso que comienza en las explotaciones agrarias y termina con los consumidores, que deben asegurarse de que lo que han comprado sigue siendo seguro hasta su consumo. La última etapa de la cadena alimentaria comprende la compra, conservación, preparación, cocinado y consumo de los alimentos. Así, es importante que los consumidores eviten comprar alimentos en canales de distribución dudosos que, con toda probabilidad, no siguen las normas básicas de seguridad alimentaria.

Por otro lado, la aplicación de las normas básicas de seguridad alimentaria en los hogares y restaurantes, como la correcta conservación en frío, la aplicación de temperaturas adecuadas de cocinado y recalentado, la higiene de la manipulación y el control de las contaminaciones cruzadas, son imprescindibles para evitar las intoxicacionesalimentarias en el ámbito doméstico.

 

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