La UNIÓ denuncia plantaciones de mandarina Sigal que no han sido saneadas ni puestas en cuarentena

LA UNIÓ de Llauradors i Ramaders ha detectado en algunas parcelas de la Comunitat Valenciana la presencia de una variedad de mandarina híbrida de origen israelí, denominada Sigal, que, supuestamente, no ha pasado ni la fase de cuarentena legalmente establecida ni se ha comprobado que esté saneada. La organización ha trasladado estos hechos a la Consellería de Agricultura para que, a través de su Servicio de Sanidad Vegetal, actúe de forma urgente e inspeccione las parcelas, aplicando, si procede, la legislación vigente.

De acuerdo con la legislación actual, “no se puede cultivar en nuestro territorio ninguna variedad de cítricos que no haya pasado el periodo de cuarentena correspondiente o se haya certificado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) que está completamente saneada”.

LA UNIÓ ha solicitado a la Conselleria de Agricultura que en el caso de que los hechos argumentados se comprueben fehacientemente “proceda a la destrucción de esas plantaciones y se deje constancia que la existencia de esa plantación en nuestro territorio es previa a la solicitud de inscripción de la misma en el registro de variedades de especies que han solicitado protección de obtención vegetal.

Esta variedad es una obtención del Aro Volcani Center de Israel y la titularidad en España es de Citrus Genesis. No obstante, y tal y como denuncia LA UNIÓ esa variedad no debería estar cultivándose ni en la Comunitat Valenciana ni en el Estado español ya que, de momento, no ha pasado ni la cuarentena legalmente establecida ni se ha comprobado su saneamiento, lo que supone un grave peligro para la citricultura, por el grave riesgo fitosanitario que entraña la llegada de material vegetal sin ningún tipo de control.

LA UNIÓ pretende evitar, además, que se produzca una situación de abuso en el futuro cobro a los agricultores de royalties elevados en concepto de regulación del cultivo

Un precedente de lo anteriormente mencionado fue el proceso que tuvo lugar en el caso de la variedad Orri, cuyo material vegetal se expandió antes de su protección para después, una vez conseguida la misma, reclamar mediante procesos de regulación unos royalties que rondaban los 75 € por planta y 0,03 euros por kg comercializado.

La mandarina Sigal es un híbrido entre la Orah y la Shani, cuyo fruto es de tamaño mediano, sin cuello, color naranja oscuro, partenocárpico, no autoincompatible y de maduración tardía, pues en Israel se produce entre los meses de enero y febrero.

Fuente: LA UNIÓ de Llauradors

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