Elena Cebrián: “Debemos diversificar los destinos de nuestros cítricos porque el mercado europeo está casi saturado”

NEW HOLLAND Q4 2018 – ESP

Texto: J. Sanchis

 Elena Cebrián Calvo es consejera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana desde julio de 2015. Es ingeniero agrónomo por la UPV. Ingresó por oposición en 1999 el Cuerpo de Ingenieros Agrónomos del Estado del Ministerio de Agricultura, donde ha desempeñado diversos cargos de responsabilidad y también en instituciones comunitarias.

 P.- A escasos meses de celebrarse nuevos comicios autonómicos, ¿qué destacaría usted de la gestión realizada?

 Tras un inicio no exento de dificultades, hemos recuperado muchas líneas de trabajo y hemos iniciado y potenciado nuevas líneas relevantes. Pero la primera tarea fue crear una Conselleria que no existía como tal y por tanto hubo que diseñar toda la estructura y reforzarla. Todo ello ha sido posible gracias al esfuerzo de todo el equipo por trabajar conjuntamente. Aun así, nos quedamos con la sensación de que necesitamos todavía más tiempo y más recursos. Muchas de esas líneas de trabajo necesitan de periodos de aplicación más largos, incluidos desarrollos normativos. Pero, sobre todo, marcan ámbitos de actuación muy interesantes y necesarios de cara al futuro y que deben tener continuidad.

Hay que diferenciar necesariamente las grandes dos áreas de la Conselleria.  En agricultura, destacar la Ley de Estructuras Agrarias, que está en Les Corts y esperamos se apruebe por una mayoría notable. Es una ley trabajada concienzudamente que aborda problemas clásicos estructurales del sector agrario valenciano, como son el pequeño tamaño de las explotaciones o la dispersión de la propiedad. Además, se trata de una ley de innovación social que incluye medidas como la Iniciativa de Gestión Común o la Xarxa de Terres, una herramienta destinada a movilizar las parcelas a favor de los agricultores profesionales y la incorporación de los jóvenes.

Dado que estos días celebramos el 150 aniversario del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), quiero destacar el nuevo anteproyecto de Ley de Generación del Conocimiento Agroalimentario, que no tardará en aprobar el Consell. Y no puedo dejar de mencionar el impulso al cooperativismo y la producción ecológica. Se están consiguiendo muy buenos resultados con un aumento de la superficie destinada a productos ecológicos y la consolidación de mercados ecológicos.

P.- ¿Qué les faltaría hacer en estos pocos meses que quedan antes de las próximas elecciones autonómicas? ¿De qué está más contenta y de qué más descontenta?

Nos falta ultimar algunas de las cuestiones antes mencionadas. Por ejemplo, una vez   aprobada la Ley de Estructuras Agrarias, será necesario abordar su desarrollo reglamentario y su aplicación. Faltarían programas o subprogramas que derivan de las líneas principales de trabajo trazadas. Son muchas piezas de un mismo engranaje con el que queremos acompañar a las actuaciones en materia de comercio de proximidad, de impulso a la producción ecológica, de apoyo a las denominaciones de origen y a las pequeñas y medianas empresas agroalimentarias valencianas. Tenemos pendiente, además, la concreción de la forma jurídica del Consell Agrari de l’Horta de València, fruto de la Ley ya aprobada del mismo nombre, que será el encargado de proponer el Plan de Desarrollo Agrario de l’Horta, en el que trabajamos de forma participativa con el sector y los vecinos/as de l’Horta.

Me siento especialmente contenta de recuperar una visión positiva, digna y de orgullo del sector agrario, que es mucho más que un sector primario y crea tejido social y económico. Ha costado mucho y es preciso insistir este cambio de visión y concienciar sobre su valor estratégico en la economía valenciana. Me complace también el tremendo esfuerzo realizado en las políticas de residuos, gestión forestal y de conservación de la biodiversidad, con iniciativas que significan devolver la mirada a las zonas de interior, tener en cuenta la población local y compartir proyectos de futuro que tienen también un componente identitario.

Y creo que podemos estar satisfechos del giro dado a las políticas del agua, algo en lo que hay que seguir trabajando, precisamente porque encaja en ese nuevo desafío/paradigma que representa el cambio climático. Hemos de avanzar hacia un mejor uso en la combinación de todas las fuentes, desalación, reutilización, trasvases y continuar trabajando en pos de una mayor eficiencia en el ahorro e agua, un uso más racional para mantener un recurso marcado por un horizonte de escasez y fenómenos meteorológicos extremos.

P.- ¿Cómo valora el trabajo realizado en España estos últimos meses para preparar la nueva PAC del futuro? ¿Existe colaboración entre comunidades autónomas y Gobierno central al respecto?

El nuevo gobierno ha supuesto un cambio significativo y ha marcado una diferencia.  Con el anterior, se diseñaron unas líneas generales compartidas, pero a partir de ahí no hubo avances, concreción de los temas o atisbo de poder participar desde las necesidades de una comunidad autónoma como la nuestra con una agricultura mediterránea muy singular. El sector agrario de la Comunitat Valenciana se ha visto negativamente afectado por la actual Política Agrícola Común y por tanto necesita una atención especial que es lo que hemos estado reclamando.

A partir del cambio de gobierno sí que ha habido varias reuniones y hemos encontrado más permeabilidad a la hora de escuchar determinadas propuestas propias, singulares o diferentes de esa idea común que se estableció.

La cuestión ahora es cómo bajamos al detalle y cómo lo cuantificamos y cuándo. Todo este proceso de negociaciones depende mucho de los calendarios europeos y de cada Estado. En cualquier caso, lo que hemos solicitado varias veces al actual ministro es que aceleremos en el trabajo previo, es decir, no esperemos a que en Europa se concreten las cuestiones. Vamos a trabajar internamente en qué es lo que nos preocupa, en qué estamos de acuerdo y vamos a reforzarlo.

 P.- ¿Podría explicar cuál es el posicionamiento de la Generalitat Valenciana acerca de la nueva PAC?

 Queremos resaltar el papel de la agricultura mediterránea. La importancia de ir hacia una agricultura profesional, pero sin menoscabo de nuestra estructura productiva, en la que la agricultura a tiempo parcial, las pequeñas explotaciones o los pequeños productores tienen un peso considerable, no solo económica sino también socialmente.

Buscamos también un impulso a la política de desarrollo rural, el segundo pilar de la PAC. Esta política, en materia de financiación, va a ser sustancial, porque se abordan cuestiones referidas al refuerzo de la estructura de la producción agraria, apoyo a las pymes agroalimentarias como a las medidas de corte más ambiental en el medio rural. El sector forestal es muy importante para nuestra comunidad autónoma donde más del 60% es monte.

Y, por supuesto, queremos una PAC más reivindicativa de cara a los intercambios comerciales, que se exija esa reciprocidad de la que siempre hablamos. Que se exija en frontera lo mismo que se nos exige a los productores valencianos y europeos por los riesgos sanitarios que puede suponer y en algunos momentos por los riesgos de mercado.

P.- ¿Ha cambiado la relación entre la Generalitat y el Gobierno central con la entrada de Luis Planas al frente del Ministerio?

Existe ahora una actitud más abierta al diálogo, a la comprensión de las situaciones particulares de cada comunidad autónoma, la sensación de contar con un interlocutor efectivo. Y también, la percepción de querer hacer de las conferencias sectoriales o los consejos consultivos un mecanismo eficaz de coordinación y colaboración efectivo entre las comunidades autónomas y el Estado. Ahora veremos cómo se traduce a efectos prácticos.

En cualquier caso, no dejaremos de trasladar las mismas reivindicaciones que hasta ahora en materia de política agraria, de agua, de medio ambiente o de energías renovables.

P.- ¿Los acuerdos preferenciales perjudican a la agricultura valenciana?

 En la Unión Europea, los agricultores -y los valencianos en particular- como parte de la sociedad europea nos hemos autoimpuesto unas formas de producción muy exigentes.  Los consumidores europeos estamos pidiendo alimentos sanos y de alta calidad, entre otras cosas, y la ausencia de fitosanitarios, con lo cual se generará una cierta vulnerabilidad con un trato diferente a nuestra producción. Por ello, hay que tener una buena protección en frontera, pero considerando que estamos en un mercado abierto, en un mundo global en el que hay que observar otras realidades. No se puede decir que los acuerdos preferenciales sean positivos ni negativos. Es una realidad compleja y hay que gestionarla de la mejor manera posible, con solidaridad.

P.- La sanidad vegetal es una de las principales preocupaciones para el sector agrario valenciano. ¿Qué cree que se puede hacer en los ámbitos europeos y estatal? ¿Qué está haciendo la Conselleria de Agricultura?

La Comunitat Valenciana tiene un sistema de prevención y lucha potente contra plagas y enfermedades tanto vegetales como animales, con una extensa red de seguimiento para nuestros cultivos principales. Gracias a ello hemos podido afrontar con seriedad la Xylella, la Ceratitis y muchas otras.

Pero es cierto que nos hace falta un apoyo financiero más contundente. Esta es una de las cuestiones más tensas en materia de infrafinanciación. A veces se olvida que también hay que financiar todos estos servicios, ya que una buena sanidad y producción es lo que garantiza las rentas de los agricultores y nuestras exportaciones, permitiéndonos movernos en mercados abiertos. Hay que asegurar una producción sana y saludable, tanto vegetal como animal. Hablamos de productos que pueden tener un impacto en la salud humana, por tanto, la política de sanidad de la producción agraria es una de las políticas base que tienen que estar bien financiadas y dotadas de personal.

Para la UE también habría muchas peticiones. En primer lugar, las exigencias en frontera, una protección justa y con una base científica. También es muy importante, y lo demanda el sector agrario, una agilización en las autorizaciones de productos fitosanitarios, porque son muy costosas y lentas.  En definitiva, un apoyo más firme a estas políticas, tanto de la UE como del Estado. Con medios financieros, con personal, y también investigación aplicada a la realidad del sector agrario. 

“Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para frenar a la Xylella y evitar que se expanda, todo ello en cumplimiento estricto de la normativa europea y nacional y de nuestro propio plan de contingencia”

 P.- ¿Piensa que se podrá frenar la expansión de la Xylella? ¿Entiende la protesta reiterada de algunos afectados por la Xylella y de alguna organización agraria alicantina?

 Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para frenar a la Xylella y evitar que se expanda, todo ello en cumplimiento estricto de la normativa europea y nacional y de nuestro propio plan de contingencia, pactado con todo el sector agrario. Las plagas y enfermedades vegetales no entienden de fronteras, por lo que afrontarlas ha de ser una cuestión de Estado y eso es lo que hemos reclamado y continuaremos reclamando al Ministerio.

Somos sensibles a lo que muchos agricultores nos han trasladado y a su percepción de la dureza de estas medidas que, insisto, impone la UE de manera muy estricta exige la normativa estatal de sanidad vegetal. Trasladamos nuestra sensibilidad, empatía y comprensión a los agricultores, en una situación que requiere arrancar árboles, pero es la única manera hasta hoy de erradicar la infección en una planta. Y lo que pedimos desde la Conselleria es responsabilidad y colaboración leal a las organizaciones agrarias para afrontar juntos la problemática de la Xylella.

P.- Acaban de presentar el nuevo aforo de cítricos, ¿qué destacaría del mismo? ¿cómo se presenta la campaña? ¿cuáles serían los mercados emergentes de entrada de nuestros cítricos en estos momentos?

Hay que destacar una vuelta a la normalidad en términos de volumen de la producción, después de la caída de la campaña anterior. Pero se trata solo de una previsión, queda toda la campaña por delante.  Algunas zonas se han visto afectadas por las granizadas, pero también las lluvias de septiembre pueden ser muy beneficiosas para otras, las que entren en cosecha en octubre. Por eso esperamos buenos calibres y un equilibrio de la demanda y la oferta, es decir una campaña con suficiente calidad y dentro de lo que podíamos considerar una campaña habitual.

Hemos hecho de nuevo el esfuerzo de transparencia e información al sector, seguimos siendo líderes en producción y en exportación de cítricos, por tanto, tenemos que ser líderes en información también, en transparencia y en rigor.

Europa sigue siendo nuestro principal mercado, pero es cierto que se están abriendo algunos mercados en países con poder adquisitivo en el norte de África y los países asiáticos ofrecen buenas expectativas también para nuestros productos. Hay que diversificar los destinos para prepararse ante unos mercados que, como son los europeos, están muy cerca de un punto de saturación. Pero, hoy por hoy, el grueso sigue siendo Europa y hay que cuidar la producción, ajustándose a la demanda, que cada vez es más de productos ecológicos o con muy poca presencia de fitosanitarios, de mucha calidad y que abarque al máximo toda la temporada.

P.- Han puesto en marcha un Plan de Agricultura Ecológica, ¿cuáles son los ejes principales del mismo?

EI Plan busca fomentar el tránsito hacia sistemas de producción más sostenibles. Eso permitirá obtener productos agroalimentarios de mayor calidad y sin residuos, atendiendo las necesidades y exigencias de los ciudadanos y de los mercados, que buscan una alimentación segura y de calidad. Al mismo tiempo, este modelo productivo nos ayudará a luchar contra el cambio climático, contribuyendo a frenar la contaminación y la desertificación, así como la pérdida de diversidad agraria y cultural en nuestro territorio.

Sus objetivos específicos, traducidos en cinco líneas estratégicas, son los siguientes:

– Promocionar la alimentación de calidad y el consumo de los productos agrarios ecológicos.

– Dar un impulso especial a la producción ecológica.

– Fomentar la comercialización e industrialización ecológica como estrategia territorial para el necesario desarrollo rural.

– Promover el conocimiento agroecológico, a través de la innovación tecnológica y la mejora continuada de la seguridad y calidad.

– Conectar con otras líneas de trabajo por la sostenibilidad y la igualdad en nuestro territorio.

P.- ¿Es posible cambiar el modelo productivo de la Comunitat Valenciana o se trata de una utopía?

Por supuesto, es uno de nuestros objetivos y parte de nuestro trabajo. Por eso es tan importante la nueva estrategia del conocimiento agroalimentario, porque es uno de los pilares del cambio de modelo productivo. También resultan importantes todas las medidas de las que hemos hablado en materia de producción ecológica, de comercio de proximidad… La concienciación y la educación ambiental son, asimismo, esenciales para un cambio de modelo.

Cambios de comportamientos en el consumo de alimentos, la investigación, la formación y la incorporación de gente joven y mujeres al sector, con una visión diferente y moderna, son importantes. El futuro pasa por las nuevas tecnologías y mayor conectividad.

P.- ¿Cuál es la política de la Generalitat respecto a la calidad diferenciada de sus productos?

El apoyo a nuestras figuras de calidad diferenciada (denominaciones de origen protegidas, indicaciones geográficas protegidas y agricultura ecológica) constituye una de las principales políticas de la Generalitat en materia agroalimentaria, como ejes vertebradores de nuestra riqueza, tanto económica como rural, medioambiental y de valorización del patrimonio y tradiciones. Sin olvidar que su reconocimiento garantiza un origen y una singularidad única ligada precisamente a nuestro territorio.

Por eso estamos desarrollando un conjunto de actuaciones dirigidas a mejorar su competitividad y darles una mayor visibilidad a través de múltiples actividades promocionales como son su participación en las principales ferias agroalimentarias del sector, tanto a nacionales como internacionales, o la elaboración de material informativo y promocional. Se trata de actuaciones articuladas a través de una mesa técnica de calidad de la que forman parte todas nuestras figuras de calidad agroalimentaria diferenciadas.

P.- Háblenos de la nueva Ley del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA)…

El objetivo de la ley es crear un nuevo marco que regule la coordinación del conocimiento agroalimentario generado en la Comunitat Valenciana y actualice el régimen jurídico del IVIA. Con ella, hemos querido darle un enfoque más amplio al IVIA en el que hablemos de una estrategia agroalimentaria valenciana propia, basada en el conocimiento, en la investigación, en la transferencia de ese conocimiento al sector y enfocada en responder a las necesidades y exigencias de la sociedad y a desafíos del mundo global como es el cambio climático.

P.- Los agricultores se quejan siempre de los bajos precios que perciben y de los excesivos márgenes comerciales. ¿Qué piensa que se puede hacer al respecto? ¿Cuál es su opinión acerca de la Ley de la Cadena Alimentaria?

La Ley de la Cadena Alimentaria es una ley estatal en esencia muy positiva porque aborda la cuestión de la escasa rentabilidad que padecen muchos agricultores, agricultoras y producciones agrícolas. pero es verdad que la puesta en práctica de esta ley no arroja los resultados requeridos.

La situación tiene que abordarse desde distintos frentes. Los principios de libertad de mercado y las políticas de competencia europeas no dejan actuar en algunos casos, como mediante la intervención en precios. Sin embargo, tenemos que actuar, por un lado, con políticas que pueden reducir el coste de producción de los agricultores como la Ley de Estructuras, y por otro, ayudar a aumentar ese margen de rentabilidad consiguiendo un mayor valor añadido de los productos. Por eso es tan importante la producción ecológica o las denominaciones de origen que permiten ampliar el margen que obtienen los agricultores y que la inversión realizada se recupere.

Es verdad que el código de buenas prácticas agrarias es una medida de la ley que resulta esperanzadora, pero insuficiente, ya que puede ser asumido de manera voluntaria por parte de las cadenas de comercialización y no acaba de percibirse en un cambio visible de la situación.

P.- ¿Ve avances en la igualdad en el campo?

Veo menos avances de los que me gustaría ver. Lo digo también como mujer y como ingeniera agrónoma que lleva más de 20 años en el sector. Las mujeres tienen que superar barreras propias, pero sobre todo barreras ajenas y hemos de ser capaces de situarnos en órganos de decisión y dirección en el sector, en las cooperativas y en las empresas y de las organizaciones agrarias.

Hay muchos ejemplos, muy positivos como las jornadas de la mujer agraria organizadas desde la Conselleria, pero todavía hace falta más. Las mujeres agrarias están y han trabajado toda su vida en el sector y tienen que ser visibles, tienen que ser representativas y tener voz y decisión en el sector. Además, son fundamentales para cambiar el modelo productivo.

“El Proyecto Mujer Agro puede ser importante para que las mujeres agrarias puedan conocer otras experiencias similares y aprender a intercambiar y reforzarse entre ellas”

P.- Desde Siete Agromarketing, empresa editora de la revista ECAGRI se ha lanzado el proyecto Mujer Agro para fomentar la igualdad de oportunidades en el sector agroalimentario, ¿qué le parece?

Toda iniciativa es necesaria y bien recibida. También es preciso que las mujeres se conecten, que se conozcan entre sí. Hace falta que se creen espacios de comunicación. Por ello es bienvenido que un medio de comunicación pueda ser una plataforma para que las mujeres agrarias conozcan otras experiencias similares y puedan aprender a intercambiar y reforzarse entre ellas. Es importante crear red, crear conexión

P.- Se habla mucho en los últimos meses de un Pacto Nacional del Agua, ¿cuál es el planteamiento de la Generalitat sobre este asunto?

Tenemos que retomar este asunto con el Ministerio de Transición Ecológica, en un marco de diálogo, de solidaridad y con un consenso técnico para llegar a un acuerdo nacional del agua, tal y como hemos venido diciendo hasta ahora. Pero lo que veíamos y nos preocupaba mucho del anterior gobierno es que lo planteaba exclusivamente como un pacto político entre partidos y eso adolecía de dos carencias fundamentales.

Por un lado, no representaba a todo el arco político que es muy variado, tanto en el Estado como en las comunidades autónomas. Por otro, un acuerdo político sobre el agua no puede quedarse en los partidos, ha de ser de gobiernos autonómicos, ya que somos los que en última instancia tenemos que gestionar esos recursos, el territorio y los sectores que dependen de ello.

Eso es lo que esperamos del actual gobierno. Que ese pacto sea más abierto y tenga una perspectiva de futuro que integre definitivamente las cuestiones del cambio climático y que busque un consenso entre territorios. Además, ha de ser posibilista y muy realista. Se debe tener en cuenta a todos los usuarios, también al usuario ambiental y, en nuestro caso, garantizar el suministro en zonas que lo necesitan como

Alicante o muchas otras zonas regables de la Comunitat Valenciana. Ha de considerar también el papel fundamental de los humedales costeros, que representan un espacio necesario para adaptación al cambio climático y para regulación de nuestro clima y nuestros espacios vitales.

A mí me gusta hablar más de acuerdo que de pacto. Un pacto es estático, se hace para cerrar una situación de conflicto, mientras que un acuerdo es dinámico y pretende algo en común, significa consenso y diálogo. Queremos un acuerdo que sea para trabajar en común por un futuro distinto al de hace 15 o 20 años.

P.- ¿Están a favor de los trasvases?

Ese es un debate del siglo XX. No se trata de estar a favor o en contra. Vamos a poner a disposición todos los recursos, convencionales y no convencionales de la forma más eficiente posible, con más técnica y conocimiento detrás para que podamos tener una garantía de uso y de suministro.  Por eso ha de ser un acuerdo dinámico y flexible a las situaciones a las que nos vamos a enfrentar en el futuro. Los trasvases son una solución del presente, pero no la única. Tenemos que prepararnos para un debate del siglo XXI.

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