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Brasil y Paraguay exportan buenas prácticas agrícolas y tecnología punta contra la desertificación

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La ONG Soluciones Prácticas ha organizado, con el respaldo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), a través del proyecto Gestión Integral del Agua en la Agricultura Familiar (GIAAF), el Curso virtual “Buenas prácticas e innovaciones tecnológicas en siembra y cosecha de agua”. Su finalidad, difundir experiencias exitosas de Brasil y Paraguay sobre manejo de suelos, agua y cobertura vegetal, como forma de mitigar los efectos de la sequía y luchar contra la desertificación.

En esta iniciativa participaron promotores, líderes de comunidades y trabajadores de diversas entidades públicas y privadas que tuvieron la oportunidad de conocer nuevos recursos para desarrollar acciones territoriales que favorezcan la recarga hídrica y cosecha de agua en beneficio de la agricultura familiar.

En el encuentro, el Representante del IICA en Brasil, Hernán Chiriboga, compartió la experiencia del Departamento Presidente Hayes del Chaco Paraguayo, región semiárida donde los pequeños y medianos agricultores vienen sufriendo la escasez de lluvias causada por el calentamiento global.

En esta región se implementó un sistema de canales y camellones que captan el agua y la canalizan hacia un reservorio, lo cual puede suministrar agua para riego y uso doméstico para 200 familias durante 240 días de sequía.

Otra tecnología aplicada es la construcción de sistemas de captación de agua de lluvia desde los techos de las viviendas, recolección y conducción por canaletas, y almacenamiento en cisternas.

Según explicó el coordinador del área técnica de Agricultura, Gestión Sostenible de los Recursos Naturales y Adaptación a los Cambios Climáticos del IICA, Gertjan Beekman, en la región de Irauçuba, Ceará, al Noreste de Brasil, se utilizaron cisternas rurales para almacenar agua de lluvia que escurre desde los techos de las casas, así como desalinizadores para transformar el agua salobre proveniente de pozos alimentados por acuíferos ubicados en formaciones sedimentarias y cristalinas.

Como medidas de largo plazo se construyeron barreras de contención para retener los sedimentos generados por la erosión en las áreas cultivadas, lo que evita la pérdida de nutrientes y de fertilidad del suelo, ocasionada por prácticas inadecuadas.

Otras aplicaciones tecnológicas al servicio de una agricultura familiar más sostenible fueron sistemas de riego eficiente con uso de cántaros de barro, la plantación de frutales y semillas de hortalizas para producir alimentos con poco uso de agua, el desarrollo de prácticas agroecológicas y viveros demostrativos para el cultivo de árboles frutales y plantas ornamentales destinadas a la restauración del medio ambiente.

Para Chiriboga y Beekman, la gestión integral del recurso hídrico es fundamental en el manejo eficiente de los cultivos para poder contribuir a la seguridad alimentaria, sostenibilidad, productividad y competitividad de la agricultura.

Las experiencias, desarrolladas en el marco del proyecto “Econormas” que es implementado por el IICA, buscan la mejora y transferencia del conocimiento y los medios que ayuden a combatir los procesos de desertificación y sequía, a través de actuaciones que contribuyan a formar e informar sobre buenas prácticas agrícolas, a capacitar a los profesionales agrícolas y a mejorar la calidad de vida de poblaciones de las regiones críticas de los países del MERCOSUR.

Fuente: IICA

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